sábado, 24 de abril de 2010

No se puede pagar 34.000 millones al año a los parados por no hacer nada

Francisco Parra Luna: ´No se puede pagar 34.000 millones al año a los parados por no hacer nada´

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Francisco Parra Luna.
Francisco Parra Luna. levante-emv
J. L. Z. VALENCIA En un período convulso y de crisis como el actual, el denominado Equipo Multidis, integrado por reconocidos catedráticos y profesores universitarios, y coordinado por el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y por el profesor José Ignacio Ruiz Rodríguez (Universidad de Alcalá), presenta el libro "Para salir de la crisis", editado por Ediciones del Serbal.
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El investigador Parra Luna aboga por la implantación de un modelo cuantificado para la creación de empleo, con datos y esquemas que explican un procedimiento científico que genera la posibilidad de mejorar. Ofrecen nuevas esperanza en medio de la grave crisis.
Diseñar en España una estrategia para salir de la crisis sin incurrir en tópicos requiere un esfuerzo importante. ¿De qué enfoques ortodoxos huye el libro "Para salir de la crisis" y qué aspectos originales aporta su denominado modelo ýAxiológico-Setcuý?
Decimos que el problema de la crisis es de valores y desequilibrios. Proponemos crear 1.287.000 puestos de trabajo durante el período 2010 y 2013; hacer crecer la economía ya en 2010 sobre un 0,4 % de PIB; crecer un 3,5% Producto Interior Bruto como promedio anual durante dicho período y reducir el déficit público en más de un 3% del PIB sobre el saldo que resultara al final del período sin aplicar el modelo.
¿Cómo se consigue eso?
El método sistémico-axiológico empleado nos ha permitido descubrir treinta y seis desequilibrios en relación a los diez países mas importantes de Europa. Nos ha permitido concentrarlos en los tres grandes desequilibrios que singularizan a España. En primer lugar hay un nivel de necesidades básicas encaminadas a mejorar la competitividad de la economía, que van desde el desarrollo de los transportes de mercancías por ferrocarril, al mejoramiento de la justicia, la educación, la inspección y otros servicios, pasando por la I+D+i que tan magros y seculares frutos proporciona a nuestro país. El segundo desequilibrio es el escandaloso nivel de paro que presenta España, el 20% de la población activa. Y el tercero es un dinero disponible, actualmente mal empleado, que sobraría para financiar los cerca de 1.300.000 nuevos empleos. Y ello con solo utilizar una parte de los 34.000 millones de euros a pagar este año a unos tres millones de parados por no hacer nada y estar en su casa.
Se habla mucho estos últimos meses de la necesidad de implantar una reforma laboral. El Gobierno parece que lo hará en mayo aunque no exista consenso entre los agentes sociales.
Es muy importante. Pero aún lo es más el método de atacar el problema del paro. Esa reforma no va a generar empleo. Primero hay que crecer. Dicen los economistas que para crear ocupación hay que crecer. Nosotros le damos la vuelta a esta función y decimos que hay que crear empleo para que la economía mejore.
¿Puede acabar España como Grecia?
Espero que no. En cualquier caso el momento es peligroso. Hay que abordar el tema desde un momento de vista unitario, de todos los agentes económicos, sociales y políticos. Sin duda, me preocupa la incapacidad ética de los gobernantes. También falta voluntad para abordar los nuevos métodos globales que proponen intelectuales y expertos. Los políticos tienen una falta de predisposición ética porque siempre rechazan cualquier iniciativa que venga de la parte contraria. Es una ineficiencia y rémora que costará cambiar mucho tiempo.

lunes, 1 de marzo de 2010

Creación de Empleo y Salida de la Crisis II


SUMARIO
STAFF
TRIBUNA DE ACTUALIDAD
LEGISLACIÓN y TRIBUNALES
PRÁCTICA JURÍDICA
RESOLUCIONES DE LA DGRN
INFORMACIÓN CORPORATIVA




Creación de empleo y salida de la crisis
Número de revista : 30

Francisco Parra Luna

Todos sabemos que la posición socioeconómica de España en 2010 es grave: recesión económica y malas perspectivas a corto plazo (único país de la UE que continuará en recesión según estimaciones del UBS); déficit fiscal previsto del 11,4% del PIB a final de año; deuda pública que se acercará al 60-70%; uno de los déficits comerciales más elevados del mundo (entre el 4-5% del PIB); 400.000 empresas cerradas en lo que va de año (a Septiembre 2009); más de 300.000 negocios de autónomos destruidos; escasez de crédito bancario; y sobre todo un nivel de paro (se acercará al 20% de la población activa) que sitúa a España a la cabeza de todos los países desarrollados y en la cola para salir de él y de la crisis. Y lo que es peor en términos internacionales: que se nos vuelva a considerar como uno de los países PIGS o “cerdos” (Portugal, Irland, Greece, Spain) y muy próximo a la situación de Grecia, lo cual no parece muy justo, pero así se menciona frecuentemente en la prensa extranjera.
Por si fuera poco, el fenómeno del paro laboral no es sólo un problema, sino una cascada de problemas con consecuencias socioeconómicas graves e incluso dramáticas para cientos de miles de familias españolas, donde están reapareciendo no pocas situaciones de auténtica esclavitud (trabajos sin contratos, abusivamente temporales, sin seguridad social, sin papeles para los extranjeros, etc.). La situación es tal que desde el extranjero se escriben frases (p.e.,por Millennium Wave Investments) como las siguientes: “España: el agujero en el balance financiero de Europa”; “España, madre de todas las burbujas inmobiliarias” , “España es, hoy por hoy, una catástrofe esperando por ocurrir”….. Y lo peor, como sostiene Xavier Sala, es que no parece que exista un plan anticrisis definido.

"El fenómeno del paro laboral no es sólo un problema, sino una cascada de problemas con consecuencias socioeconómicas graves e incluso dramáticas para cientos de miles de familias españolas"

Partiendo de esta situación, no es difícil establecer al menos cinco acciones básicas que resultarían aconsejables y previas a una política de recuperación efectiva y sin innecesarios retrasos:
Primera, resulta imprescindible que el gobierno comunique al país la situación tal cual es y haciendo ver que superarla va a exigir esfuerzo, coste y sacrificio. Una especie de “sangre, sudor y lágrimas” a lo Churchill.
Segunda, dicho esfuerzo, expresable en términos económicos, ha de ser soportado por todo el país en su totalidad sin excepción, pero, como es de esperar, proporcionalmente a la capacidad de cada uno.
Tercera, conocido el problema sistémico en su conjunto, resulta necesario disponer de un plan global o modelo integrado, tanto de variables intervinientes como de posiciones teóricas para su tratamiento, elaborado al máximo nivel técnico y que demuestre de manera sencilla sus probables beneficios para el país.
Cuarta, dicho plan técnico ha de ser asumido, primero por los técnicos y segundo por el gobierno, y suficientemente explicado a la sociedad española para que sea consciente del esfuerzo a realizar, de su obligada participación y de los beneficios esperados.
Quinta, realizada esta exposición de motivos en todos los medios de comunicación, el gobierno debería promover un pacto de Estado, y si éste no fuera posible, pasar a implementar el plan, con o sin acuerdo de agentes sociales y la oposición política. La población comprendería.
Qué duda cabe, por otra parte, que del mero anuncio de esta estrategia se derivan importantes consideraciones éticas de difícil soslayo para quien pudiendo hacer lo que esté en su mano no lo haga. La crisis en el fondo es más ética que económica y más personal que social. Lo que nos llevaría a la necesidad de reclamar una deontología de la acción política y del saber académico capaces ambas de superar e integrar los pequeños intereses partidistas y corporativistas en aras de un comportamiento menos auto-centrado y más evolucionado.
Comencemos por decir que el mundo de 2010 es ya muy diferente del de hace sólo un par de décadas o tres. Los cambios se vienen mostrando vertiginosos (globalización, ideologías, comunicaciones, regulaciones, valores,…) lo que provoca que nuestros conocimientos se queden rápidamente obsoletos y nos incapaciten para comprender las transformaciones, los problemas y las soluciones. Por ejemplo, los numerosos énfasis que se vienen poniendo en la globalización presentan también la tendencia a velar ciertas posibilidades específicas de los países; a las ideologías izquierdas/derechas todavía se les atribuyen erróneamente significados y programas diferentes, lo que sólo dificulta la consecución de su inevitable objetivo común; en la ciencia económica actual todavía persiste el discutido foso entre keynesianismo y liberalismo y en el que siguen cayendo la mayoría de los economistas, premios Nobel incluídos. Incluso ambiciosos panoramas críticos vienen resultando forzosamente parciales porque no contemplan los “sistemas de valores” ni su dialéctica integradora, lo que nos priva de percibir las “totalidades coherentes” de los sistemas.

"El gobierno debería promover un pacto de Estado, y si éste no fuera posible, pasar a implementar el plan, con o sin acuerdo de agentes sociales y la oposición política. La población comprendería"


Y en paralelo, nos encontramos con al menos nueve de los ejes que

"El mundo de 2010 es ya muy diferente del de hace sólo un par de décadas o tres. Los cambios se vienen mostrando vertiginosos lo que provoca que nuestros conocimientos se queden rápidamente obsoletos"

La conjunción, pues, de estos silencios y la serie de contradicciones y paradojas comentadas, hace que la crisis actual tenga más de filosófica que de económica; hace que nos encontramos heurísticamente perdidos y limitados ante su complejidad por nuestros viejos métodos y perspectivas, y donde, verbigracia, la reconocida impotencia nacional ante la crisis del paro en España (“seremos los últimos en salir”, se dice, cuando no habría por qué) muy bien podría ser santo y seña del paradigma descrito. Y es que, muy probablemente, ignorar la problemática axiológica que nos condiciona y la perentoria necesidad de asumirla, está ocasionando que no se perciban soluciones que resultarían perfectamente viables como se intentará demostrar.
Dando por constatada esta situación, durante los casi dos años de intenso trabajo que nos ha llevado la realización del modelo “Axiológico-SETCU”, inicialmente diseñado para generar empleo en España y facilitar la salida de la crisis económica a lo largo del período 2010-13, nos condujo a partir de los postulados siguientes:
1. A pesar de la respetabilidad alcanzada por la ciencia económica, parece venir constatándose también que sus instrumentos metodológicos no son los más adecuados, o resultan incompletos, para tratar los sistemas sociales complejos y en particular prevenir y evitar sus crisis económicas, y ello a pesar de las experiencias históricas habidas.
2. Una posible explicación es la siguiente: Los sistemas sociales modernos se muestran en su evolución crecientemente complicados y donde la dimensión económica depende de otras que la predeterminan o condicionan. A ello hay que añadir la naturaleza profundamente axiológica de estos sistemas (la materia prima inevitable son los “valores”) constatando que su fin último es producir el mejor “sistema de valores” posible para sus poblaciones, por lo que su comprensión y tratamiento exigirá perspectivas más multidisciplinares, axiológicas e integradoras.
3. Una reconsideración del problema del paro y la crisis desde la Teoría de Sistemas (puesto que la crisis es “sistémica”), desde su anexo la Sociocibernética (puesto que el sistema no puede pasar de autoregulaciones aunque fueran mínimas) y desde la Axiología (puesto que resulta imprescindible una crítica de los “sistemas de valores” producidos), va a implicar forzosamente la utilización de una nueva epistemología o modo de acercamiento al problema.
4. En base a este nuevo enfoque de raíz más filosófica y situados a principios de 2010, va a quedar demostrado que España presenta posibilidades para salir de la crisis, con crecimientos positivos ya desde 2010, y a superior velocidad que los principales países de nuestro entorno europeo.

"A pesar de la respetabilidad alcanzada por la ciencia económica, parece venir constatándose también que sus instrumentos metodológicos no son los más adecuados para tratar los sistemas sociales complejos"

Sin embargo, la situación en España se presenta de manera diferente, constatándose que políticos y expertos parecen estar inequívocamente divididos sobre las respuestas a ofrecer. Los primeros, porque dejándose llevar por sus respectivas inercias ideológico-partidistas, centradas más bien en perspectivas electoralistas a corto plazo, se muestran reticentes a la hora de diseñar una política de más amplio alcance y larga vista, como se sobreentiende sería su deber aunque no fuera su grupo político o la posición personal del líder los que más se beneficiasen de la misma. Los segundos, porque, aparte de quedar también contaminados por los inevitables sesgos ideológicos, añaden además disensiones teóricas y metodológicas donde sucede que neoliberales por un lado y keynesianos por otro, se critican mutuamente cuando no llegan hasta utilizar descalificaciones profesionales por defender sus propios principios, esperando con avidez que sus respectivas predicciones se cumplan para dejar demostrada la validez de sus posiciones.
La desunión política resulta tan acentuada y la posición de los teóricos y técnicos tan científicamente impropia, que el ruidoso guirigay político-teórico sobresale por encima del propio problema agravándolo si cabe. En uno de los múltiples debates que suelen ofrecer las cadenas de televisión españolas, quedó bien claro lo que viene sucediendo, y por desgracia sucederá, si no se cambia esta especie de “paradigma de ruidos” que nos rodea: El PSOE en el gobierno defiende a ultranza una política de protección social a los trabajadores y no está dispuesto a renunciar a ella porque consta en su programa y representa su propia razón de ser (y lleva razón); el PP defiende una política de menor gasto público y bajada general de impuestos para potenciar la actividad productiva de las empresas, dinamizar la economía y crear empleo (y lleva razón): los empresarios defienden menores impuestos y mayores libertades laborales y de mercado para adaptar sus empresas a las dificultades de cada momento en lugar de cerrarlas (y llevan razón) y los Sindicatos persiguen defender más y mejores condiciones de empleo para sus trabajadores como la parte más débil de la sociedad y la menos responsable de la crisis (y llevan razón). Todos llevan razón. Todos supuestamente bienintencionados y creyéndose lo que dicen. Los cuatro actores del drama español interpretando su papel como corresponde para terminar emitiendo “solos” que individualmente considerados parecen hasta virtuosos. Pero cuando inician el diálogo cruzado, la cacofonía resultante es tan sonora que desconcierta, porque en general no se escucha, se habla; no se comprende y absorbe la posición del otro asumiendo la actitud empática necesaria, sino que se intenta reforzar la suya propia; no se argumenta para llegar a un acuerdo con los que tienes en frente, sino que se argumenta para que los tuyos que te están viendo queden convencidos de que has cumplido las “expectativas de rol”.
Y en el fondo, todo por una sola ausencia: la de un líder responsable e interesado exclusivamente en la solución de la crisis y al margen de cualquier otro interés. Líder, cuya única estrategia debería consistir en plantear correctamente el problema; definir sus dimensiones esenciales, integrarlas hacia un objetivo común, aunar las voluntades necesarias y finalmente ofrecer resultados positivos. O en términos musicales, está faltando el director capaz de orquestar tan admirables “solos” para lograr la correspondiente sinfonía sin que le importen los votos políticos a corto plazo. Si lo hiciera, posiblemente la Historia no olvidase su gesto.
Pero lo más lamentable no es la cacofonía producida por estos cuatro actores institucionales en España. Lo peor es que cuando estos posicionamientos toman cuerpo en los correspondientes niveles técnicos, a sueldo o no de los primeros, el desacuerdo se multiplica y amplifica en un ruido aún más sorprendente porque hasta los premios Nobel de economía terminan defendiendo públicamente posiciones contradictorias . Y por si fuera poco, el desacuerdo se amplía porque las teorías al uso en la ciencia económica actual parecen utilizar exclusivamente los métodos y técnicas tradicionales (en base sólo a variables económicas), sin pensar que puedan existir otros procedimientos más adecuados (en base a valores) para comprender realidades tan complejas como son las sociedades modernas cuyos problemas no son en el fondo económicos (aunque así se denomine la crisis por sus consecuencias más vistosas y materiales), sino que se fundamentan y hunden su raíz en las preferencias axiológicas practicadas.
Proliferan en consecuencia opiniones de todo tipo proponiendo medidas todas ellas bien intencionadas y hasta técnicamente correctas aunque lamentablemente parciales o asistémicas. Sin olvidar los manifiestos firmados por colectivos de economistas que proponen también determinados cambios en la política económica y las relaciones laborales, llenos igualmente de sentido común salvo que se presentan como suele suceder aislados y sin su conexión sistémico-axiológica correspondiente. Por no hablar de los comprensibles “mantras” ya clásicos, recitados por todos los gobernadores del Banco de España de las últimas décadas, contra las “rigideces” de nuestro sistema laboral y comercial. Y, finalmente y como era de temer, el actual gobierno español no podía quedarse a la zaga en medio de tantas sugerencias aisladas, por lo que promulga y pone en marcha decenas de medidas igualmente lógicas y asumibles desde perspectivas individuales o aisladas, pero que no responden a un proyecto global, cuantificado y optimizador del mejor “sistema de valores” posible. Carencia ésta que se puede perdonar a todo individuo o colectivo que emita una opinión, pero no al Gobierno que tiene la obligación de contemplar la globalidad del sistema que dirige para conjuntar sistémicamente las posibles medidas a tomar y cuantificar sus consecuencias finales, ya aplique en lo económico una política liberal o intervencionista.
Y hay algo que debe añadirse todavía: la crisis de la planificación como concepto. Una crisis conceptual derivada del fracaso histórico de los métodos totalitarios practicados por la Unión Soviética y países satélites. El desprestigio de los planes quinquenales resultó tan notorio (comparativamente) que incluso en el mundo de la moderna gestión empresarial se llegó a decir, con evidente exageración, que planificar a medio o largo plazo (un par de años) estaba dejando de tener sentido dadas las turbulencias y cambios que experimentaban los mercados por la acción de las nuevas tecnologías y otros factores. Lo cual es cierto, pero en política como en todo, termina por no haber camino para aquel que no sabe dónde va, que es precisamente el fin irrenunciable de toda planificación.
Y en medio de este desconcierto, donde se reconoce que hace falta un pacto general sobre un proyecto global aceptable por todos y concebido a más largo plazo pero que nadie propone, aparecemos unos cuantos especialistas en variadas disciplinas (equipo MULTIDIS) que nos da por pensar que el mejor método para superar la cacofonía existente debe comenzar por abandonar nuestras obsoletas posiciones de especialistas y adoptar un punto de vista más incluyente e integrador, o más apto para concebir las “totalidades coherentes” a las que nos enfrentamos. Que para enfrentarse a una crisis global (de sistema o en el sistema) no basta con correlacionar unas cuantas variables, o abusar de la clausula “ceteris paribus” para explicar experiencias externas cuando nos conviene (algo muy común), sino que es preciso comenzar por definir, en función de objetivos claramente predeterminados (p.e. la reducción del paro), las dimensiones profundas del problema y sus fases de realización. Es decir, presentar el “sistema” y su “entorno internacional comparable”; las variables en liza cuya naturaleza resulta inevitablemente axiológica por corresponder a “valores”; su separación en esenciales, importantes, secundarias y despreciables; su “interpenetración” sistémica (lo que implica reubicarlas hacia la producción de “emergencias”); recopilar y validar datos; y finalmente calcular los efectos que se deriven. Así de conocido es el proceso y así de simple (o de complejo), pero hay pasos fundamentales que apenas se respetan en la actualidad.
Lo esencial del método no reside, pues, en los resultados cuantificados del modelo, sino en su diseño y concepción. Se precisa una metodología muy parecida a la que se preconizó por autores como Russel Ackoff en la Wharton School de Filadelfia ya en los años 70 con sus “especialistas en generalidad”. O más recientemente, en la gestión y tratamiento de los sistemas complejos computerizados que se desarrollan actualmente en las universidades de California (grupo de Murria Gell-mann y Holland, en el Instituto de Santa Fe) o de Paris (alrededor de los enfoques inspirados en E.Morin de Atlan, Depuy y Le Moigne)
El resultado de aplicar algunos de estos principios resulta en un modelo que intenta integrar el máximo posible las dimensiones que entran en juego: primero sistémicas (situando a España en su entorno internacional más directamente comparable); después axiológicas (fundando el modelo en los desequilibrios de nuestro sistema de valores); después epistemológicas (“interpenetrando” sistémicamente las variables más relevantes); después operativas (asumiendo medidas teóricas que pueden ser a un tiempo neoliberales, keynesianas y otras) y finalmente cuantitativas o métricas (con cálculos lo suficientemente claros como para que toda persona culta los entienda).
Utilizando estos postulados nos sale un modelo operativo que en principio presenta EMERGENCIAS claramente positivas. Avanzando el resultado, se puede resumir que el modelo que llamamos AXIOLÓGICO-SETCU -primero por tomar como materia prima los “valores” y después por requerir los requisitos de sicológico (S), ético (E), técnico (T), consensuado (C ), y urgente (U)-, prevé:
Crear 1.287.000 puestos de trabajo durante el período 2010-13; hacer crecer la economía ya en 2010 sobre un 0,4 % de PIB; crecer un 3,5 % PIB como promedio anual durante dicho período; reducir el déficit público en más de un 3% PIB sobre el saldo que resultara al final del período sin aplicar el modelo; y pasar de una rpc de 21.000 euros en 2010 a unos 24.000 en 2013.
Lo que además implica:
* siete ventajas netas tanto para los empresarios como para los trabajadores;
* y sobre todo elevar el nivel y calidad de nuestro “sistema de valores”.
Y ello:
* sin subir impuestos ni emitir nueva deuda pública.
Todo lo cual está debidamente cuantificado, pero dicho sin más ambición que la de adelantar una mera hipótesis sobre reducción del paro y crecimiento económico en España de la manera más seria y rigurosa posible mediando como median grandes variables agregadas. Pero estos resultados chocarán seguramente, tanto por el método sistémico-axiológico utilizado como porque va contra las predicciones establecidas por todo tipo de organismos nacionales e internacionales. No es de extrañar, pues, que muchas voces pretendidamente ortodoxas se pregunten: Pero, ¿de dónde sale esta predicción?. O ¿en base a qué se puede sostener?:
En base a que la complejidad de los sistemas económicos actuales (Wallerstein, Beinhocker, Durlof, Brenner, Morin…), exige enfoques teóricos que hermanen al menos cuatro tendencias que no suelen verse aplicadas conjuntadamente en los análisis económicos actuales.
Se sugiere así un enfoque tentativo que llamamos SISTÉMICO- AXIOLÓGICO consistente: primero, en integrar posiciones doctrinales o ideológicas (p.e., neoliberalismo y keynesianismo, de izquierdas y derechas, ….); segundo, asumir la globalidad epistemológica de variables que exige toda complejidad sistémica; tercero, resituar la crisis económica como un epifenómeno del “sistema de valores” producido en tanto que fin último de vida en sociedad; y cuarto modelando y simulando cuantitativamente las variables más relevantes del sistema. Apuntamos, pues, que solo mediante enfoques de este tipo se puede comprender y actuar sobre la economía en lugar de limitarse a extrapolar numéricamente tendencias.
Aplicando este método, y en un primer análisis axiológico de la sociedad española, se descubre: primero, 36 desequilibrios cuya “interpenetración” sistémica haría posible los resultados positivos enunciados; y segundo, pero también, las causas profundas y dificultades propias que presenta nuestro “sistema de valores” para superar la crisis económica actual.

"Los sistemas sociales modernos se muestran en su evolución crecientemente complicados y donde la dimensión económica depende de otras que la predeterminan o condicionan"

No será, pues, fácil en principio que España aproveche el enorme potencial que encierran estos 36 desequilibrios debido a que en la sociedad española actual (sobre todo en sus dirigentes) se aprecia una cierta carencia de dos elementos motivadores fundamentales, a saber: primero, predisposicion ETICA y segundo, voluntad de ESFUERZO, cuya clara insuficiencia entre las élites políticas e intelectuales españolas del momento podría impedir la aplicación del presente modelo.
La insuficiencia de ETICA queda demostrada por la tendencia de políticos y expertos a contemplar sus intereses personales, regionales, ideológicos o corporativos por encima, excesivamente, de los intereses generales de la población. Siguiendo esta pauta, ni los políticos aceptaran medidas positivas que provengan de una ideología contraria, ni los expertos (en particular economistas) consideraran otros enfoques que no provengan de su misma profesión o se inserten en sus rutinas conceptuales. Salvo honrosas excepciones en ambos colectivos.
La carencia de ESFUERZO se demuestra por la hedonista y generalizada tendencia a la comodidad y lo fácil. Blandura que se extiende actualmente en España desde la escuela primaria hasta la investigación científica, donde el sistema español no brilla precisamente por su nivel de esfuerzo. Se aprecia así una ausencia de enfoques innovadores en el diseño de nuevos modelos y variables intervinientes como exigiría la solución de una crisis económica inserta en la complejidad sistémica actual. Esta desidia teórica lleva a aceptar resignadamente el principio general de que el empleo es una función de la economía, cuando en la España actual es precisamente lo contrario: es la economía una función del empleo, y por lo tanto sería esta última, la variable explicativa sobre la que actuar. Todo ello en lugar de mimetizar lo preconizado por los organismos internacionales, que suelen dar consejos generales válidos para otras economías que ni de lejos presentan la llamativa particularidad axiológica de la española.
Conclusión: El modelo SISTÉMICO-AXIOLÓGICO desarrollado demuestra que se puede salir de la crisis y con mayor velocidad que los demás países de nuestro entorno. Pero también, que va a exigir la previa superación en España de estas dos carencias. Cosa no fácil, pero posible si existe las sensibilidad suficiente y si nos ponemos a ello a través de dos fases: los periodistas, popularizando esta posibilidad para exigirla al gobierno; y el gobierno, adoptando el modelo por la cuenta electoral que le tiene.
Son las únicas razones que podemos ofrecer para justificar esta conclusión. Y en el fondo, lo único que utilizamos con profusión es sentido común en la selección de las variables, humildad y claridad en los cálculos y por supuesto superación de apriorismos ideológicos u otros. Y si esta nueva y conjuntada hipótesis metodológica sobre cómo salir de la crisis en España sirviera para algo, el propio lector lo dirá.

Abstract

Some questions should be raise: Which are the deep causes of the current economic crisis?. Which is the relation between the system of values performed and the economic crisis?. Is it possible to know the axiological unbalances of the crisis? Are there possible outcomes to the crisis, f.i., through the adoption of an axiological perspective?. In fact, is the economic crisis an economic problem, or is it rather an axiological one founded in the unbalanced system of values which has been produced? And finally, and from a systemic operational perspective, which could be the possibilities of overcoming the crisis?. It seems clear that the correct understanding of the economic crisis would imply to answer most of these questions. In this paper I propose to take three ways of dealing with the problem: First, we would start under the working hypothesis that the main causes of the crisis are due to the performance of an inappropriate “systems of values”; second, is the lack of a sufficient governmental sociocybernetic control; and third, to integrate the most relevant axiological variables as it is done in a tentative way in the model called “AXIOLOGICAL-SETCU MODEL FOR JOB CREATION IN SPAIN FOR THE PERIOD 2010-2013”. The main result of this model is a general improvement of the whole Spanish “system of values”, among them the economic increase, and where a special policy of job creation plays the decisive and explanatory role.

endrían atravesando actualmente al capitalismo moderno, a saber: El Tecnicismo (la revolución de los managers); el Accionarismo (la popularización del capitalismo por su número de accionistas); el Personalismo (énfasis en la “persona” en las nuevas políticas de recursos humanos); el Cibernetismo (la proliferación de organismos reguladores); el Ecologismo (la creciente preocupación por el medio ambiente); la Redificación (desarrollo de las comunicaciones vía nuevas tecnologías); el Especialismo (el crecimiento de la “barbarie” orteguiana por mor de la subdivisión creciente del conocimiento); el Nuevo Riesgo (provocado por las tecnologías biológicas y nucleares); y el Amoralismo (la supeditación sistemática de los intereses colectivos al interés individual, supeditación que resulta más peligrosa cuanto más refleja o instintiva se muestra). Tendencias que demuestran el deseo de incidir, aunque sea a nivel inconsciente, pero de forma inevitable, sobre determinados valores.
Pero lo que no se aprecia es una tendencia a considerar las sociedades, de cualquier dimensión que sea, como lo que únicamente son en términos de gestión sociopolítica: “sistemas de valores” universales, conjuntos definidos de necesidades y logros por y para sus comunidades; programas que deben confluir en fines más integrados y humanistas; y guías prácticas de lo “sistémico-axiológico” en tanto que norte definitivo e inevitable de toda buena política. Y aquí los intelectuales tendrían algo que decir, aunque lamentablemente no pueda decirse que sea el caso. De ahí que los discursos teóricos al uso en nuestro país, centrados en la crisis económica y en el paro, no suelan registrar ni ocuparse de lo que verdaderamente está en juego, que no es otra cosa que el “sistema de valores” que muchas veces nos hace movernos sin sentido cual hojas al viento, precisamente porque ignoramos su estructura, fuerza y unidad, y terminamos por no saber si en España el paro tiene, o cuando, una solución. Y es que cunde una enfermedad provocada por la creciente complejidad del mundo que podría llamarse “daltonismo axiológico” o incapacidad para percibir los “sistemas de valores” como perfiles de opciones ante la satisfacción de necesidades. No deja de tener razón el filosofo iraní Ramin Jahanbegloo cuando dice que “los intelectuales están perdiendo su autoridad pública para dirigirse al poder al negarse a debatir sobre los valores”, centrando “su único interés en el comentario de los hechos”; o cuando más adelante cita a Julian Benda para decir lo que debería resultar obvio: que “la labor del intelectual es defender los valores universales por encima de la política del momento”.


Francisco Parra Luna es Catedrático Emérito UCM, Coordinador del Modelo AXIOLÓGICO-SETCU, publicado en “Para salir de la crisis: un modelo cuantificado hacia la creación de empleo”, Equipo MULTIDIS, coord.. F.Parra Luna y J.I. Ruiz Rodriguez, Ediciones del Serbal, Barcelona, 2010.




Publicada : 31-03-2010














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Creación de empleo y salida de la crisis

Por Francisco Parra Luna, Catedrático Emérito UCM.(parraluna3495@yahoo.es)

Como se sabe, la situación económica española es grave. El paro es un drama para millones de españoles al tiempo que una bochornosa estadística internacional. Todos los estudios nacionales y foráneos aseguran que España será el último país desarrollado en salir de la crisis, dibujando además negras perspectivas en su futuro debido al endeudamiento exterior y al riesgo añadido de que las agencias de “rating” rebajen nuestra solvencia internacional. El pesimismo resultante está generalizado por todo el país, con lo que ello conlleva.

Sin embargo, un grupo multidisciplinar de varias universidades, compuesto por catedráticos de universidad, ingenieros, consultores, sociólogos y otros, en base a considerar el origen de la crisis en el “sistema de valores” producido, y en los 36 desequilibrios axiológicos que descubren, asegura que España podría crear 1.287.000 puestos de trabajo durante el período 2010-13; crecer sobre un 3,5% de PIB como promedio anual durante dicho período y reducir el déficit público en más de un 3% del PIB al final del mismo. Lo que los autores demuestran mediante el desarrollo de un modelo cuantificado y dinámico que va arrastrando las nuevas recaudaciones fiscales producidas de año en año desde 2010 hasta 2013. Desarrollo que puede verse en el libro PARA SALIR DE LA CRISIS: UN MODELO CUANTIFICADO HACIA LA CREACIÓN DE EMPLEO, Editorial del Serbal, Barcelona, 2010.

El modelo contempla las siguientes partes:
  1. Asume la creciente complejidad de la sociedad donde los especialismos absolutos quedan obsoletos. Resultando así que ni la medicina puede dejarse a los médicos, ni la economía a los economistas.
  2. La comprensión de la complejidad solo puede lograrse mediante equipos multidisciplinares y expertos en sistemas complejos.
  3. Aparece entonces que la causa profunda de la actual crisis económica hay que buscarla en el “Sistema de Valores” producido y reproducido.
  4. Por medio del análisis de este “sistema de valores” los autores descubren en España 36 desequilibrios axiológicos básicos.
  5. Dichos desequilibrios se resumen en tres dimensiones (NECESIDADES, PARO y DINERO DESAPROVECHADO), las cuales existen en España a niveles tales que no se conocen en ningún país desarrollado.
  6. La adecuada integración sistémica de estas tres dimensiones (cosas por hacer, personal parado y dinero sobrante) ofrece una solución viable al problema del paro en España con los resultados globales descritos.
  7. El modelo termina demostrando siete ventajas diferentes tanto para Empresarios como pasa Asalariados y sin apenas desventajas para ambos.
  8. Operacionalmente, el modelo comporta en España seguir la siguiente cadena metodológica:
    Perspectiva teórica de la complejidad -> Análisis axiológico -> Modelo (específico+sistémico+cuantificado) -> Pacto Nacional -> Implementación.
    Serían eslabones de obligado cumplimiento en la situación actual.
  9. El modelo es perfectamente adoptable: sólo precisaría dos actitudes básicas por parte de los responsables, a saber:
    a) Una nueva predisposición ética por parte de los políticos
    b) Una nueva voluntad de esfuerzo teórico por parte de los expertos

Los que, desafortunadamente, parecen brillar por su ausencia en la España actual.

A pesar de ello, y dado el sorprendente contraste entre el pesimismo generalizado (interno y externo) y lo que apunta el modelo Axiológico-SETCU de un lado, y la gravedad de la situación socioeconómica de otro, parece que se va admitiendo que la crisis es SISTÉMICA, que las causas de la misma residen en el SISTEMA DE VALORES, y que resulta imprescindible la elaboración de un modelo GLOBAL, INTEGRADO Y CUANTIFICADO.

Lo que puede resultar es que no se llegue a tiempo para evitar ser los últimos en salir de la crisis.

sábado, 27 de febrero de 2010

Para salir de la crisis. Un modelo cuantificado hacia la creación de empleo

27 de febrero de 2010

Para salir de la crisis

Para salir de la crisisPara salir de la crisis. Un modelo cuantificado hacia la creación de empleo, libro-informe coordinado por los profesores Francisco Parra Luna [catedrático emérito de Sociología de la UCM] y José Ignacio Ruiz Rodríguez [decano de la Facultad de Filosofía de la UAH] y en donde he tenido la oportunidad de colaborar, es una muestra concreta de la potencialidad y capacidad del enfoque sistémico para abordar desde un modelo consistente e integrado la crisis económica que nos afecta en un modo tal que no podemos mirar hacia otro lado cuando emerge virulentamente en su manifestación más palpable: el desempleo galopante.

El modelo desarrollado en el informe se caracteriza por un cuestionamiento previo: se piensa, universalmente, que la crisis es una crisis económica. Pero podría ser un error. La crisis sería sistémica y hundiría sus raíces y causas en los sistemas de valores practicados o producidos. En consecuencia, equipos expertos en sistemas axiológicos, teoría de sistemas y dinámica de sistemas con distintos y variados perfiles académicos y profesionales como ingenieros, empresarios, economistas, historiadores, matemáticos, consultores, sociólogos, sindicalistas y otros, pueden ver mejor el problema en su globalidad y sugerir soluciones más eficaces. De ahí la no concordancia de las conclusiones del informe con el pesimismo generalizado en los enfoques exclusivamente economicistas. Dada la naturaleza y complejidad de las variables en juego en esta crisis económica, su solución requiere la intervención forzosa de equipos multidisciplinarios. ¿Tomará nota el Gobierno de España?.

El resultado de aplicar algunos de estos principios resulta en un modelo que intenta integrar el máximo posible las dimensiones que entran en juego: primero las sistémicas [situando a España en su entorno internacional más directamente comparable], después las axiológicas [fundando el modelo en los desequilibrios de nuestro sistema de valores]; después epistemológicas [“interpenetrando” sistémicamente las variables más relevantes], después operativas [asumiendo medidas teóricas que pueden ser a un tiempo neoliberales, keynesianas y otras] y finalmente cuantitativas o métricas [con cálculos lo suficientemente claros como para que toda persona culta los entienda].

Utilizando estos postulados nos sale un modelo operativo que en principio presenta “emergencias” claramente positivas. Avanzando el resultado, se puede resumir que el modelo que llamamos Axiológico-SETCU [primero por tomar como materia prima los “valores” y después por requerir los requisitos de Simbólico-Psicológico (S), Ético (E), Técnico (T), Consensuado (C), y Urgente (U)].

El modelo Axiológico-SETCU constata que las ideologías tradicionales agonizan lentamente. Las izquierdas y las derechas tienden a difuminarse. Solamente hay decisiones acertadas o erróneas a la hora de conseguir el mejor “sistema de vida” posible para las poblaciones. Apenas quedan ya teorías económicas o sociales claramente contrapuestas. Neoliberalismos y keynesianismos, o cualesquiera otros apriorismos teóricos, se encuentran en fase de integración. Se tiende hacia síntesis integradas con lo mejor de cada teoría y lo más adaptadas posible a las circunstancias de cada tiempo y lugar. La complejidad axiológica de la vida real, en tanto que inevitable “sistema de valores”, resulta crecientemente incompatible con los especialismos académicos, lo que en términos prácticos significa que ningún economista puede entender la Economía, como ningún jurista el Derecho o ningún médico la Medicina. Ya lo dijo Letamendi: “el que sólo sabe de Medicina ni de Medicina sabe”.

Resultando respecto al paro y la crisis económica, que sólo desde enfoques máximamente multidisciplinares se puede optar a comprender lo que en España significan hoy sus desequilibrios axiológicos internos. Sin embargo, cuando se operacionalizan estas dimensiones sistémicas aparecen nuevas variables que “interpenetradas” hacen posible los resultados anunciados. Lo que posiblemente incite a algunos economistas poco dados a la innovación metodológica a eludir el modelo por no resultarles confortable. Todo lo cual convierte a la crisis y el paro en España en un problema más filosófico que económico, más ético que político, más personal que social. Y lo que en el fondo está en juego no es la crisis y el paro, ni siquiera el “sistema de valores” producido, sino el comportamiento individual de cada uno de nosotros ante lo que podemos y debemos hacer, o lo que es lo mismo: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país” de John F. Kennedy.

Por último, el modelo Axiológico-SETCU descubre que en España existe un potencial de empleo “pro-competitivo” no satisfecho, que existen posibilidades financieras desaprovechadas muy por encima de las que existen en otros países desarrollados y que en virtud de la capacidad morfogenética de los sistemas sociales, se encuentra una solución, parcial pero significativa, al problema del paro en España, permitiendo además salir de la crisis incluso antes que el resto de los países desarrollados, con la posibilidad de crecer ya en 2010 un 0,4% del PIB; proseguir con un crecimiento promedio del 3,5% anual hasta 2013; rebajar el paro del 20% al 12-15% de la población activa; reducir el déficit público del 10% previsto al 6,6% del PIB; y pasar de disponer de 21.700 euros per capita en 2.010 a cerca de 25.000 en 2.013, todo ello sin incrementar impuestos ni emitir nueva deuda pública.

¿Misión imposible?. Este modelo ha nacido para ser debatido y aplicado. Comencemos por estudiarlo. Les invito a ello.

Para saber más: Para salir de la crisis. Un modelo cuantificado hacia la creación de empleo [Ediciones del Serbal]

miércoles, 20 de mayo de 2009

Tres irracionalidades del sistema español

Tres irracionalidades del sistema español

Francisco Parra Luna - 20/05/2009

No puede negarse que el sistema español es una rara avis. Exhibe, como ningún otro, tres características capaces de transformarse en trampolines hacia una más rápida salida de la crisis.

l La prestación por desempleo. Cumple un papel social imprescindible cuando el paro no pasa de un 8% o 10% de la población activa. Es una irracionalidad intrínseca del sistema (pagar por no hacer nada), pero es un derecho justo del parado que además resulta económicamente soportable. Mas cuando el paro supera estos niveles, entonces afloran dolorosos costes económicos, sociales y políticos. Y cuando supera niveles del 17% y se prevé llegar hasta el 20% en 2010, como en España, el clima social se hace ya insoportable. Y si además se constatan necesidades objetivas en el país, que van desde hacer un mayor esfuerzo en I+D+i hasta construir hospitales para reducir días de espera, por no decir mil deficiencias más, entonces hasta el absurdo entra en escena con una pregunta que asombra: ¿por qué no se emplea el dinero de la prestación en costear nuevos puestos de trabajo para cubrir estas necesidades? Y aún más, ¿por qué existe este conformismo social de dilapidar cantidades que pueden superar los 30.000 millones de euros anuales en España cuando podrían dar trabajo a cerca de un millón de parados? Alguien tendría que explicar de dónde nos viene esta actitud absurdamente malgastadora que no tiene parangón con ningún otro pueblo europeo. Más aún, incluso los estudiosos preocupados por nuestro paro, nunca, que sepamos, utilizan esta prestación como posible fuente financiera para crear empleo productivo. ¿Qué explicación tiene esta actitud teórica permisiva hacia la dilapidación?

l El fraude fiscal. Es la segunda irregularidad flagrante del sistema. Nos referimos a la llamada economía sumergida o negra que en España parece alcanzar un nivel de entre el 20%-25% de nuestro PIB, mientras que en Francia o Alemania oscilaría entre un 5%-7%. Diferencias que deberían hacernos reflexionar siquiera sea porque asumimos ser europeos en lo económico, lo moral y lo cívico.

¿Y por qué causas, dado nuestro nivel de paro, tampoco acudimos nunca a una reducción de este fraude como otra posible fuente financiera? Las causas serán múltiples, pero por citar una, resulta que la ratio de contribuyentes por inspector es de 1.290 en España mientras que en Europa es de 300. Lo que ya es un síntoma. En todo caso de un cierto desequilibrio entre dos valores de nuestro sistema que se potencian mutuamente: el de conocimiento y el de justicia distributiva, ya que cuanto menos se produce del primero, menos del segundo y viceversa. Aunque sólo fuera por mero imperativo ético, no resulta aceptable que unos puedan defraudar mientras que otros paguen lo suyo, más lo que defraudan los demás. Lo que queda en evidencia es que no alcanzamos todavía la categoría de país fiscalmente serio. Y posiblemente sea este hecho objetivo lo que hace que nuestras cabezas pensantes no se planteen la posibilidad de reducir el fraude fiscal ni siquiera cuando serviría para crear empleo productivo.

l La deuda pública. Los conceptos de deuda y endeudamiento tienen una bien ganada fama de males a evitar: hay que devolver el montante debido, pagar sus intereses, entrar en una lista de deudores, cuando no de morosos, o ser mal vistos por las dichosas agencias de rating.

Pero a veces, endeudarse es el único recurso para quienes, con ideas y sin capital, puedan iniciar actividades productivas como en el conocido caso de los microcréditos. Y no poco es el mérito de elaborar un proyecto empresarial viable y tener que pedir dinero hasta poder conseguirlo. El concepto de endeudamiento debería pues relativizarse y nos ahorraríamos muchos juicios precipitados sobre la maldad intrínseca del mismo. En España, por ejemplo, con un paro desbocado, con cosas por hacer y con una deuda pública baja (50% del PIB frente al 60% que permite la UE), el tema debería ser replanteado y nunca despachado con las ideas tópicas al uso: "el país está ya muy endeudado", etcétera. Porque de esta forma trivializamos el debate y velamos los márgenes de maniobra que tiene el Estado. Antes de pronunciarse sería preciso especificar la naturaleza y fines de cada deuda concreta. Lo que implicaría tres cálculos: montante de la deuda; plazo de amortización e intereses a pagar, y rentabilidad final del proyecto. Y si los números aconsejan endeudarse, hagámoslo, pero no adoptemos apriorismos negativos indiscriminados.

Reflexiones que nos llevarán a servirnos de estas tres fuentes financieras en tanto que recursos ociosos para crear empleo productivo (hay un modelo que lo demuestra) y aminorar los efectos de la crisis.

Francisco Parra Luna. Catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid

viernes, 27 de marzo de 2009

Un modelo axiológico para salir de la crisis

Un modelo axiológico para salir de la crisis

Francisco Parra Luna - 27/03/2009

Han aparecido dos maneras básicas de enfrentarse a la crisis. La mayoritaria, que la ve como meramente económica (paro, euríbor, déficits, PIB...) y la minoritaria, como axiológica o desequilibrio del sistema de valores practicado. Para la primera, ya proponga medidas neoliberales o keynesianas, no hay solución a corto plazo, y concretamente para España sostiene que apenas le quedan márgenes de acción. Para la segunda, sin embargo, España está en una situación privilegiada por confluir en ella tres diferencias: la mayor tasa de paro, la economía menos competitiva y los mayores recursos financieros ociosos.

De un análisis axiológico de la situación española para 2009-2012 (determinando los niveles comparables en salud, riqueza material, seguridad, conocimiento, libertades, justicia distributiva, conservación de la naturaleza, calidad de las actividades y prestigio moral, que da lugar a un perfil axiológico determinado) se desprenden, entre otros desequilibrios, cuáles son los tres recursos financieros disponibles cada año: procedentes del fraude fiscal (unos 36.000 millones de euros); de la prestación por desempleo (30.000 millones), y si resultara necesario complementar con una posible emisión de deuda pública (20.000 millones). Pero con estos medios conjuntados no cuenta nadie, y así, ahondando en los desequilibrios del sistema, se permite que se defraude al fisco o dilapidar una enorme prestación por desempleo sin contrapartida útil.

¿Qué puede hacerse? Nuestro modelo propone ocho pasos urgentes y prácticamente simultáneos.

- Inyectar liquidez financiera al sistema con cuatro medidas: del ICO directamente a ministerios, autonomías y ayuntamientos para que paguen sus deudas; del ICO vía cajas de ahorros a empresas y familias; de la banca a empresas y familias haciendo que cualquier ayuda a la banca sea proporcional al crédito solvente previamente concedido, y decretar que los periodos de pago no pasen de determinados días o se carguen intereses.

-Llevar a cabo una reforma fiscal pro competitividad haciendo que la reducción en IAE + Sociedades + Seguridad Social de empresas + impuesto a automóviles pequeños equivalga al incremento en el tramo alto del IRPF + impuesto de lujo + impuesto de gasolinas + IVA, consiguiendo así limitar el déficit al 3%.

- Evaluar los puestos de trabajo potenciales y sus efectos sobre el PIB. De los 2.830.000 estimados en nuestro modelo para el periodo 2009-2012, se introducen sólo 540.000 netos para 2009, lo que proporcionaría ya un incremento del PIB del 0,7% (frente al último pronóstico del -3%.). Puestos de trabajo que si para 2009 prevalecen los de menor formación, para los años sucesivos hasta 2012 (en total 1.050.000) prevalecerían los ocupados en los cuatro sectores pro competitividad: I+D+i, energías renovables + nuclear, TIC e infraestructuras de transportes, logrando un 13% de crecimiento acumulado del PIB en 2012.

- Demostrar que la sinergia del modelo permite conceder tanto a patronales (menos coste por despidos, más congelación salarial) como a sindicatos (menos fraude fiscal más IRPF) lo que justamente les beneficia, en virtud de la situación de juego suma no cero en la que se encuentra España, donde cesiones de unos y otros multiplicarían sus beneficios mutuos. Algo así como -2-2=4.

- Legislar un presupuesto estatal complementario para 2009-2012 que dé cuenta de la utilización de los nuevos recursos financieros en la creación de los puestos de trabajo contemplados en los 15 sectores del modelo.

- Iniciar la reforma del sistema educativo de forma que ponga a los futuros profesionales españoles entre los mejor formados.

- Sobre estas bases, celebrar un pacto social donde Gobierno, patronal, sindicatos y PP se comprometan a colaborar hasta superar la crisis.

- Implementar el modelo con la decisión y autoridad requeridas. Lo exige la gravedad de la situación, la bochornosa tasa de paro y los problemas de millones de españoles.

Ya está bien de no decidirse a coger al toro por los cuernos adoptando los dos métodos que resultan imprescindibles para afrontar la situación: primero, el sistémico, hasta convencerse de que serán escasamente útiles las medidas parciales si desde el principio no se contempla el conjunto, como los recursos ociosos o la nueva actitud que engendraría el pacto social. Y segundo, el axiológico, mediante el cual no se pueden seguir ignorando las consecuencias éticas del fraude fiscal o las disfuncionales de la prestación por desempleo, mientras que estamos a la cola en Europa en camas de hospital, o en I+D+i con miles de jóvenes licenciados en paro. Porque algo deberíamos tener muy claro: o movemos el timón nacional con el abanico del sistema de valores (perfil axiológico) a la vista, o no sabremos ni dónde estamos ni hacia dónde vamos.

Francisco Parra Luna . Catedrático emérito de la Universidad Complutense, coordinador del equipo UCM-UPM-UAM